Salud al dia
 
 
                Gripes y Resfriados

 

   ¿Qué es la gripe?
  Es una infección vírica de las vías respiratorias muy contagiosa. En España llega con el invierno, la mayoría de las veces a partir de la segunda quincena de diciembre. Es preciso diferenciar la gripe de otras afecciones víricas más benignas que dan síntomas parecidos. La gripe tiene un principio brusco, con fiebre alta, dolor muscular, tos seca, mal de cabeza y de cuello, sensación de enfriamiento y malestar general, este estado es conocido coloquialmente como "trancazo".

 La gravedad de la gripe varía cada temporada y también de una persona a otra. Las personas que presentan otras enfermedades y las de edad avanzada son las que pueden tener más complicaciones.

   La gripe y los resfriados ¿inevitables en invierno?
  Es verdad que normalmente nos resfriamos mucho más en invierno pero no es más que una reacción que nuestro organismo tiene frente al frío. El cuerpo reacciona ante las bajadas de temperatura activando la circulación y el movimiento de sangre comporta una depuración de ésta a través de los típicos resfriados.

 Si al empezar el invierno sufrimos resfriados sin parar esto tiene un significado, nuestro cuerpo está "intoxicado" debido a una mala alimentación, al estrés y a multitud de factores que hacen que nuestro cuerpo acumule suciedad en su interior. El resfriado nos ayuda a eliminar todos esos elementos negativos a través del sudor, de la mucosidad y de la orina. Por eso es fundamental cuando nos encontremos resfriados ayudar a eliminar todas esas toxinas acumuladas mediante el reposo, tomando mucho líquido y sobre todo comer a base de frutas y verduras frescas.

   Consejos prácticos para pasar un mejor invierno
  No hay que encerrarse en casa por temor a resfriarse, al contrario, hay que tomar el sol siempre que tengamos ocasión, así favorecemos la activación de las defensas de nuestro sistema inmunitario, evitando que cualquier bacteria o virus pueda dejarnos sin fuerzas.

 Al contrario de lo que hace mucha gente, no es necesario abrigarse en exceso con capas y capas de ropa sino que lo realmente efectivo es utilizar tejidos que contengan aire entre sus fibras porque éste es un buen aislante, así los mejores tejidos serán por orden la franela, el paño, el algodón y el hilo en último lugar.

Al irnos a la cama es aconsejable apagar la calefacción y si es posible, dejar la ventana entreabierta para que la habitación se oxigene convenientemente, siempre teniendo en cuenta que en la habitación donde descansamos no existan corrientes de aire.

 Es bueno activar la circulación de la sangre y en invierno mucho más, así que cada día comenzaremos con una ducha de agua caliente y al final iremos bajando la temperatura hasta terminar con agua fría.

 Algo que también contribuye a eliminar todas las toxinas de nuestro cuerpo es tomar saunas regularmente ya que al sudar expulsamos las posibles bacterias o virus que se hayan alojado en nuestras células.

 El deporte también hace que sudemos y consiguientemente será recomendable practicarlo con regularidad, sin embargo, lo mejor es hacerlo al aire libre no encerrados en gimnasios que no dejan que entre el aire.

 La dieta que impongamos a nuestro cuerpo será un factor muy importante a la hora de prevenir posibles resfriados o gripes. Lo recomendable es tomar verduras de la temporada y sobre todo beber muchos zumos de fruta que contenga vitamina C, como los pomelos, naranjas, mandarinas o kiwis. Está demostrado que un aporte extra de esta vitamina ayuda a prevenir dolencias de este tipo.

 En los pueblos o ciudades donde hace mucho frío observamos que la gente acostumbra a comer guisos que contienen legumbres, esto se debe a que éstas tienen una cantidad de grasas y proteínas muy altas con lo que ayudan a combatir el frío exterior.

   Qué hace falta saber de la vacunación antigripal
  La gravedad de la gripe varía cada temporada y también de una persona a otra. Las personas que padecen otras enfermedades y las de edad avanzada son las que pueden tener más complicaciones.

   La vacuna de la gripe
  Los virus gripales cambian continuamente. Por esta razón es necesario vacunarse cada año, ya que la vacuna se prepara para protegernos contra los virus que llegarán ese invierno. El periodo ideal para vacunarse son los meses de octubre y noviembre.

 La vacuna está elaborada a partir de virus gripales muertos, por lo que nunca pueden producir la enfermedad. Esta vacuna protege contra la gripe, pero no contra el resfriado común.

 La vacuna puede producir molestias locales leves, que afectan entre un 15 y un 20 por ciento de los vacunados, y raramente fiebre o malestar. Está contraindicada en caso de enfermedad aguda, si ha habido alergia a una dosis anterior o a algún componente de la vacuna.

   ¿Quién se ha de vacunar?
  Aunque la vacuna previene la gripe, es importante evitarla en las personas a las que puede producir complicaciones y descompensaciones de enfermedades crónicas que las puede obligar a ingresar en un hospital.

 Entre las personas que se encuentran en un grupo de riesgo y que es necesario que se vacunen, destacan: los mayores de 65 años, las internadas en instituciones, las que padecen enfermedades pulmonares y cardíacas crónicas, las diabéticas, las que tienen enfermedades renales, las embarazadas y las inmunodeprimidas. También se recomienda la vacunación a las que pueden transmitir la gripe a las personas de los grupos de riesgo y a las que trabajan en servicios esenciales para la comunidad.